Adolescencia desde la perspectiva de Pro Niños

Adolescencia desde la perspectiva de Pro Niños

Pro Niños ha centrado sus acciones en la restitución de derechos con adolescentes que han tenido a lo largo de su historia de vida que enfrentar severas carencias y se han visto sometidos a condiciones de exclusión y violencias múltiples.

Es así que, como primer paso, buscamos entenderles por lo que hemos aprendido a verles no como un grupo homogéneo, simplemente definido por cambios fisiológicos y hormonales determinados por pertenecer a un grupo etario, sino como individuos con diferencias sustantivas, en proceso de construcción de su identidad, de sus conexiones con un mundo que en general ha sido hostil, pero que desde sus múltiples capacidades puede ser resignificado para abrir paso a opciones de vida digna.

jovenes fundacion pro ninos

Para atenderles aceptamos el reto de aprender a establecer con ellos relaciones más simétricas, más curiosas y respetuosas de nuestras diferencias y de nuestras distintas perspectivas, cuidando que nuestra adscripción al mundo de los adultos no signifique creer que todo lo sabemos o que somos quienes tenemos la última palabra. Hemos aprendido que es desde la asimetría que nuestra sociedad impone en las relaciones de los adultos con los más jóvenes, donde se hace imposible plantear el reto de la definición de la propia identidad sino como pelea y oposición.

En Pro Niños nos gusta más bien cuidar los espacios donde los adolescentes exploran sus experiencias, sus sentimientos, donde encuentran un lugar de pertenencia y conexión segura; sabemos que si ofrecemos ambientes seguros ellos pueden desplegar todas sus habilidades, crear relaciones significativas y mantener su interés en participar en los contextos sociales que en otro momento les dieron la espalda.

Es nuestra esperanza que al cuidar los espacios de participación de los adolescentes estemos contribuyendo a la construcción de entornos menos injustos, al desarrollo de una ciudadanía más consciente y participativa. Esto ayudará a revertir el daño que la falta de cuidado y respeto por los otros nos está haciendo a todos, evidenciado principalmente por la destrucción del tejido social y las múltiples violencias que sufrimos cotidianamente.

Situación en Calle de niñas, niños y adolescentes

Situación en Calle de niñas, niños y adolescentes

Resolver la problemática de niños, niñas y adolescentes (NNA) en situación de calle es muy complejo, se ha intentado tanto por gobiernos como por instituciones de la sociedad civil desde tres perspectivas: un enfoque basado en los derechos del niño, donde se le reconoce como sujeto con plena libertad para ejercerlos y decidir sobre sí mismo; otro enfoque es asistencial, que busca “rescatar” al niño de la calle para darle comida, techo, vestido y así resolver sus necesidades más básicas, desde una perspectiva tutelar que no toma en cuenta sus opiniones; y un tercer enfoque es el represivo, donde se ve al niño como un potencial peligro que debe ser removido de las calles por la fuerza pública.

La comunidad internacional se ha preocupado por este tema y en la observación general número 21 sobre niños de la calle, realizada por el comité de los derechos del niño, de Naciones Unidas, se insta a los Estados a adoptar estrategias integrales a largo plazo. Lo primero y más importante, es que los Estados reúnan información sobre los niños en situación de calle, que permita realizar un diagnóstico más preciso de la problemática. Con esta información poder: eliminar las disposiciones que discriminen, directa o indirectamente a los niños, sus padres o familias; abolir las disposiciones que respalden las redadas en espacios públicos; despenalizar, cuando proceda, el delito de mendicidad, toques de queda y los delitos que criminalizan a las víctimas de explotación sexual.

El Estado debe garantizar la aplicación de una ley de protección de NNA, fundamentada en un enfoque basada en los derechos del niño, donde se asegure que los niños que viven en la calle tengan acceso a servicios básicos: salud, educación, justicia, cultura, deporte, información. Asimismo, deben velar porque sus sistemas de protección de la infancia, presten servicios especializados en la calle, en los que participen trabajadores sociales capacitados, con un conocimiento sólido de las conexiones callejeras, que puedan ayudar a niños a reestablecer el contacto con la familia, los servicios de la comunidad y la sociedad en general.

Desde una perspectiva de derechos, Fundación Pro Niños trabaja todos los días en acompañar a niñas, niños, adolescentes, jóvenes y familias en situación y riesgo de calle, donde creemos que ellos son dueños de su propio destino, y deben tomar sus decisiones. El trabajo preventivo desde las familias y escuelas resulta crucial para atender la problemática de callejerización. Nuestra misión no es “rescatar” niños de la calle, nuestra misión es dotarlos de todas las herramientas posibles para que ellos logren decidir y construir un proyecto de vida diferente al que tienen.

La Triple Postura

La Triple Postura

La Triple Postura (LTP) es un modelo de intervención psicosocial que combina la Psicología Social, La teoría del Apego y la Psicología Evolutiva. Fue desarrollado por Christian Herreman y Pro Niños de a la Calle I.A.P. en una relación de colaboración de más de 10 años atendiendo a población de calle y a sus familias.

El objetivo de LTP es promover la autonomía de las personas, familias y comunidades sin comprometer su seguridad, para lo cual se parte de un modelo de la mente que incluye tres diferentes registros.

Éstos corresponden a las dimensiones de Cooperación, Apego y Mentalización:

La dimensión de cooperación

Agrupa los elementos culturales, contextuales, ambientales y evolutivos que determinan la conducta observable en un momento dado. Corresponde también, en términos muy generales, a la conducta de la persona.

La dimensión de Apego

Incluye a nuestros sistemas motivacionales y a las historias de crianza. Éstas determinan los patrones de regulación emocional de las personas y la manera en que influyen tanto en los procesos cognitivos como en la conducta. También incluye los patrones o esquemas relacionales que administran las relaciones inter e intrapersonales.

La dimensión de Mentalización

Se refiere al tipo de funcionamiento cognitivo que una persona tiene en un determinado momento. Considerar que el contexto, las necesidades afectivas y el tipo de funcionamiento cognitivo que una persona tiene en cada momento se relacionan de manera recursiva entre sí quiere decir que cada dimensión incluye, de manera implícita, a las otras dos.

LTP funge como un marco teórico que asiste al profesional a planear, intervenir y evaluar sus intervenciones, compatible con múltiples enfoques o técnicas terapéuticas. Se ha usado con pacientes individuales, parejas, familias y comunidades (escuelas).

“Nos ayudamos, nos cuidamos y nos divertimos” vamos a presentar los pasos básicos para poder aprovechar La Triple Postura dentro y fuera de casa.

En nuestra cuenta de YouTube subiremos cápsulas explicándote de manera más detallada sobre “La Triple Postura”:  https://www.youtube.com/user/ProNinos

Si tienes dudas o requieres más información comunicarte a:

Conoce a la Familia García

Conoce a la Familia García

Todos tenemos un sueño en la vida y el de la familia García es tener una casa donde puedan vivir cómodamente. Rocío  tuvo seis hijos: Luis, 21 años; Alejandra, 17 años; Daniel, 16 años; Manuel, 15 años; Alberto, 13 años y Ramón, 10 años. Todos con metas diferentes, pero con un objetivo común: construir un entorno familiar de respeto y participación colectiva.

Después de casi siete años separados, el reto que tienen es grande y complejo: aprender a ser una familia nuevamente. Reconocerse e integrarse fue parte de la primera etapa; después de los años que estuvieron separados, no fue nada fácil  vivir todos juntos por primera vez, así nos cuenta Rocío quien a sus 46 años de edad ha tenido que trabajar muy duro para empujar y motivar a sus hijos hacia una vida mejor. El “Programa de Apoyo a Familias” (PAF) ha sido un gran soporte para la familia García quien desde 2013 participa en diversas actividades de la Fundación Pro Niños. Mediante talleres, dinámicas familiares y trabajo colaborativo han recobrado la comunicación, confianza y seguridad que como familia perdieron por muchos años.

Alejandra, de 17 años de edad, vivió gran parte de su infancia en una casa hogar y ahora que está de vuelta con su madre, se volvió su mano derecha; la confianza entre ambas ha sido reforzada como resultado de un acompañamiento gradual del PAF. Hoy Alejandra, con una beca y excelente resultado académico tiene una meta muy clara: terminar la preparatoria y estudiar arquitectura, y que sin duda será una realidad.

Las piezas fueron encajando poco a poco nos comenta Rocío, quien con los ojos cristalizados recuerda la historia de su familia que no tuvo un camino fácil; cada uno con su historia, cada uno con su propia lucha. Pero hoy gracias al trabajo de cada uno de los integrantes de la familia y acompañamiento del PAF el camino por delante es optimista.

El rompecabezas de esta historia va tomando forma de una familia unida donde la comunicación y el trabajo en equipo harán de ellos una mejor versión de sí mismos.

Conoce a R*

Conoce a R*

Para R* la palabra “sobrevivir” describe una etapa difícil en su historia. Durante su adolescencia con tan solo 16 años de edad, tuvo que enfrentar problemas de adicciones en medio de la rudeza que la calle impone y sobrevivir fue lo único que pudo hacer por mucho tiempo. A pesar de las adversidades de aquellos días, tomó una de las decisiones más importantes en su vida: dejar la calle.

Su primer hogar fue una casa de asistencia, donde tuvo comida y techo pero después de un tiempo se dio cuenta de que eso no era suficiente, que debía dar un paso más y así, con la ayuda de los cuidadores de esa casa se acercó a Fundación Pro Niños.

Después de una primera etapa de reconocimiento mutuo, R* recibió la invitación para integrarse a nuestro programa residencial “Casa de Transición a la Vida Independiente” (CTVI) un espacio donde adolescentes y jóvenes con el apoyo de educadores capacitados, se preparan para una vida autónoma.

Hoy con 21 años de edad, R* se siente más seguro de sí mismo y parte de una familia. Ha logrado vencer sus adicciones, controlar sus emociones y mejorar la comunicación con las personas a su alrededor. Retomó sus estudios de preparatoria y consiguió integrase a la vida laboral de manera formal.

El plan de R* para el futuro es estudiar derecho y convertirse en abogado. Nos comparte que esa sería la mejor forma de ayudar a otros que como él, buscan una oportunidad de salir adelante. El mensaje que manda a otros chavos en situación vulnerable es: “Sí se puede salir de la calle si te lo propones”